9.9.26

Contigo hasta (a)Marte.

 No sé exactamente en qué momento empezaste a despertar en mí tantas ganas de volver a vivir, pero sé que desde hace unos días hay una ilusión diferente dentro de mí. Quizá sea por eso por lo que me daba miedo que nos conociéramos, porque ya me gustabas sin ni siquiera habiéndonos visto. Tu manera de ser, tu manera de cuidar y de preocuparte por mí antes del verano, sin ni siquiera habernos conocido… y ahora, no quiero que dejes de hacerlo. Tu mensaje en mi teléfono es automáticamente una sonrisa. 


Quiero conocerte, de verdad. Descubrir cada parte de ti, compartir mis días contigo y que tú formes parte de los míos. Quiero nuestras risas, nuestros planes, nuestras conversaciones hasta tarde, los abrazos que aún nos debemos y todos esos recuerdos que aún no hemos creado. Quiero saber tus manías y que te hace sacarte de quicio y enfadarte. Quiero todo lo que aún no tenemos. 


Y, sobre todo, quiero que salga bien. Quiero cuidarlo, cuidarte y disfrutar de esto sin miedo. Quiero no tener que pensar tanto y autosabotearme a mí misma.


Y quiero que no tengas miedo. Que no me tengas miedo a mí. A la “intensidad” que tanto me han criticado. A mi interés que muchas veces se confunde con “control”. A mis ganas de saber más de ti que, alguna vez, han confundido con “dependencia”. A mis ganas de planear, que no es “abarcarte todo tu tiempo”, si no compaginarlo. 

Y también quiero no tener miedo yo.


Es que sé que contigo voy a querer todo.

Jaén, Valencia o lo que venga.

Contigo hasta (a)Marte.



Pd: no pienses que soy ridícula solo por tener 3727273472727 mariposas en todo el cuerpo tras solo una cita. Y si es así, lo siento. No voy a ocultar lo que soy, se me da bien camuflarlo por cómo va a responder la otra persona, pero al final, me gusta ser sentimental y romántica.